Tarde de playa con padrino :-) Tarde de playa con padrino :-)

¡Ven olita! ¡ven!

Se termina el verano, e igual que hizo Glo hace unos días, me gustaría cerrar esta etapa que, desde luego, nos ha traído un montón de cosas.

Como sábeis, soy profesora y tengo la gran suerte de compartir los períodos de vacaciones con Olivia, así que estas vacaciones han sido muy intensas para ambas. Además ha coincidido con una etapa de cambios grandes en ella: creció muchísimo, aprendió a caminar y desenvolverse con autonomía y habla por los codos. ¡Estamos locos con ella! :-) Con la playa no podía suceder de manera diferente.

Los mejores días de playa son siempre los que vienen de regalo. Cuando el tiempo se vuelve inestable y de repente sale el sol. Si tienes la suerte de estar cerca, de poder vivir al ladito del mar (o veranear, como nosotros en el camping) puedes acercarte aunque sea por un ratito. El último día de playa ha sido uno de esos, y fue muy especial porque tuvimos la sensación de vivir con Olivia algo así como un resumen perfecto.

Decidimos ir a merendar a la playa, así que nos armamos con el bocadillo y el tupper de sandía y a la orillita del mar que nos fuimos. Paseando merendamos hasta que Olivia tenía más ganas de jugar con las olas que de comer. Empezó por sentarse en la orilla y jugar con la arena, pero de pronto levantó la cabeza y empezó a decir: ¡Ven olita, ven! No sé en qué medida han influído las "clases de natación" del invierno en esto, pero no le ha tenido ningún miedo al agua este verano: le encanta caminar hasta que las olitas le llegan a la barrigola. También disfrutamos mucho en los charcos. Debo reconocer que siempre me ha gustado sentarme en la orilla y hacer agujeros para encontrar agua y remolonear un poco, y con Olivia se presenta una excusa perfecta. Jugando en la arena han mejorado mucho sus destrezas manuales: recogiendo conchitas y piedras pequeñas (que casi siempre chupetea!), cogiendo arena con la pala y vaciándola en el cubo, llenando la regadera y trasladando el agua al cubo, dibujando en la arena, rastrillando...kit de Imaginarium, ¡perfecto para sus manitas!Tuvimos una supersorpresa cuando decidió tirarse al suelo y gatear por la arena. Desde que se incorporó "del todo" no habíamos conseguido que gatease para jugar o desplazarse y ahora es como si lo hubiese redescubierto, lo cuál nos alegra un montón.

Pero lo que más pasmados nos dejó fue cuando empezó a jugar a enterrar una piedra en la arena y después buscarla para decirnos:  ¡Aquí está! con una gran sonrisa en la boca. ¡Loca me quedo!

A todo esto tenemos que sumar ratitos (cortos) tumbadas en la arena, búsquedas de piedras, conchas y caramuxas, baños en el mar, el nuevo vocabulario, las tardes con toooda la gente que la quiere (y las mañanas y las noches), los paseos por el camping, encontrar el mar, las cometas y la luna en cualquier sitio, columpios y toboganes... y los millores de mimos y risas.

¡Estamos de vuelta!

p.

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