Nos excedimos sin darnos cuenta. Tenemos que simplificar la infancia.

Durante el mes de diciembre Valeria explotó como una olla exprés, pasó de estar súper feliz a saltar por cualquier cosa, estar irritable y llorar desconsoladamente. Todavía estamos en el proceso de analizar el por qué de ese cambio radical en su comportamiento, pero una parte la conocemos y somos totalmente culpables: la hiperactividad.

Desde septiembre la vida de Valeria, como la de cualquier niño que empieza en el cole de mayores, ha cambiado substancialmente. Sí, ella fue a la Escuela Infantil desde los 7 meses, no nos quedaba otro remedio debido a nuestros horarios laborales, pero esta nada tiene que ver con 4º de Infantil. Hasta agosto, que tuvo vacaciones durante un mes (una miseria comparadas con las vacaciones que tenía yo a su edad que eran infinitas) iba de 9 de la mañana a 3 de la tarde a la Escuela Infantil, pero cuidado, en este tiempo se incluía el tiempo de la comida y la siesta de dos horas, además el ritmo era totalmente diferente, estaba en un aula de 16 niños con 2 profesoras, Rosalía y Rocío a las que echamos muuuucho de menos. Tenían mucho tiempo de juego libre y las actividades en grupo que desarrollaban se caracterizaban por su alto componente creativo y el trabajo con materiales naturales.

Actualmente está de 9 de la mañana a 2 de la tarde en un aula de 25 alumnos con una sola profe, encantadora también, pero saturadísima debido a la situación. Come al llegar a casa y ya no echa siesta. No sé si a vosotros os pasa, pero Valeria duerme una siesta de media hora y le vale para acostarse dos horas más tarde de lo habitual, así que salvo días contados, no echa siesta y así nos aseguramos que duerme una cantidad adecuada de horas al día y logramos que se acueste a una hora decente.

Recordáis cuando en la tele echaban a la Familia Telerín...cuánto bien hacían!!!!! En mi casa por lo menos era el toque de queda y no había discusión posible.

Además del cambio de cole, se nos ocurrió apuntarla a Ballet y Natación. Desde los 7 meses Valeria asiste a clases de natación en Arkhé y es algo con lo que queremos continuar hasta que sepa nadar, ya que consideramos fundamental por nuestro estilo de vida el que se defienda perfectamente en el agua, así que este año continúa y va 1 día a la semana. Además, siempre dice que le encanta y se lo pasa fenomenal, seguramente si la actividad fuera los jueves en lugar del martes otro gallo cantaría, pero bueno.

A mayores de natación, como dos de sus amigas empezaban Ballet y ya no iban a ir en el cole juntas, pensamos que estaría genial apuntarla y que así pudiera continuar teniendo algo en común con ellas...qué absurdo...lo que tienen en común es que son niñas y que quieren jugar, con quedar de vez en cuando en un parque ya estaba. Pero bueno, a ella le hacía ilusión, a nosotros también nos gustaba que bailara y allá nos fuimos todos los jueves hasta que llegó diciembre y Valeria se plantó y empezó a reclamar tu tiempo: "Mamá no quiero ir, quiero jugar en casa, quiero estar en mi casa, me canso, estoy cansada..." y así durante varias semanas. El primer día que no quiso ir le insistimos un poquito, pensábamos que lo que ocurría era que estaba muy entretenida jugando y que quizá por eso no quería moverse. Pero esto se repitió semana tras semana y decidimos darla de baja.

Lo que ocurría es que necesitaba estar tranquila, jugar libremente, en su entorno, con sus cosas... Estaba cansada, el jueves ya llevaba mucha semana de madrugones encima y no quería salir de casa para ir a cansarse más. ¿Le gustaba Ballet? Sí. ¿Le gustaba su profesor? Sí. ¿Lo pasaba bien? Sí... Nada de eso era el problema, simplemente necesitaba estar tranquila. Hoy es jueves y como llueve llevamos toda la tarde en casita, hemos jugado juntas un rato y el resto de la tarde ha jugado solita, tranquila y feliz.

El martes fue a piscina, ayer fuimos a comprar unas zapas nuevas que las suyas ya le apretaban y hoy al volver del cole lo que le preguntó a su padre fue: "¿Hoy tenemos algo que hacer, podemos quedarnos en casa jugando?", "Pues claro que sí cariño, nos quedamos en casita", esa fue la respuesta de su padre.

Los niños son niños, necesitan jugar, estar tranquilos, disfrutar de la vida, de su tiempo, desarrollar su imaginación... Si quiere aprender ballet, pin-pon, judo o lo que sea irá y lo hará, pero cuando esté preparada y ella misma lo demande. 

Hoy hemos compartido en nuestra cuenta de facebook un enlace a un artículo publicado en Cultura Inquieta: Los 4 excesos de la educación moderna que transtornan a los niños en el que habla precisamente de todo esto, os invito a leerlo, es muy interesante. Os copio el resumen que hacen de cómo Simplificar la infancia:

"La mejor manera de proteger la infancia de los niños es decir “no” a las pautas que la sociedad pretende imponer. Se trata de dejar que los niños sean simplemente eso, niños. La vía para proteger el equilibrio mental y emocional de los niños consiste en educar en la simplicidad. Para lograrlo es necesario:

  • No atiborrarles de actividades extraescolares que, a la larga, probablemente no le servirán de mucho.
  • Dejarles tiempo libre para que jueguen, preferentemente con otros pequeños o con juguetes que puedan estimular su creatividad, no con juegos estructurados.
  • Pasar tiempo de calidad con ellos, es el mejor regalo que pueden hacerles los padres.
  • Crear un espacio de tranquilidad en sus vidas donde puedan refugiarse del caos cotidiano y aliviar el estrés.
  • Asegurarse de que duermen lo suficiente y descansan.
  • Reducir la cantidad de información, asegurándose de que esta sea comprensible y adecuada a su edad, lo cual implica hacer un uso más racional de la tecnología.
  • Simplificar su entorno, apostando por menos juguetes y cerciorándose de que estos estimulan realmente su fantasía.
  • Disminuir las expectativas sobre su desempeño, dejándoles que sean simplemente niños.

Recuerda que los niños tienen toda la vida por delante para ser adultos, mientras tanto, deja que sean niños y disfruten de su infancia."

Un beso enorme familias.

Besitos,

g

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